Víctor Domingo Silva

Víctor Domingo Silva

mayo 2019 0 Por Huellas

Se sintió siempre íntimamente vinculado a las aspiraciones populares. Impulsado por un profundo sentido de fraternidad hacia los trabajadores más explotados en la sociedad de su tiempo, vertió en sus poemas y novelas su amor por la libertad y su sentido de solidaridad.

Víctor Domingo Silva exaltó, en las letras chilenas, muchos de los valores y virtudes propios del hombre del pueblo. Quizás por estos motivos, llevado por su pasión por defender a los más débiles, desarrollará un estilo muy elaborado y algunas de sus páginas pecarán de exceso de retórica, o de un tono declamatorio que pudo desmerecer en un momento el valor de sus obras.

Su coraje como periodista, en el norte de Chile, al denunciar abusos y atropellos desde el diario del cual era redactor, le dio fama entre sus coterráneos. Ese prestigio de hombre honesto, capaz de luchar por causas justas, junto al reconocimiento que iba adquiriendo como hombre de letras, fueron sus títulos para entrar más tarde en la arena política. En 1915 llegó a ser elegido diputado por las agrupaciones de Copiapó, Freirina y Chañaral.

Los primeros años de la infancia transcurren en el apacible ambiente de la bahía de Tongoy. El mundo que el niño va descubriendo no es el de las excursiones por el campo. Cuando no recorre la larga playa de claras arenas, tiene a la mano los centenares de libros que su padre guarda en una gran biblioteca. Se familiariza con ellos antes de la edad escolar, de suerte que para él, como lo recordará más tarde, “la función de leer era habitual como la de comer y dormir”.

Nació en Tongoy el 12 de mayo de 1882. Su padre fue Federico Silva Negrete, próspero comerciante de la zona; su madre, de ascendencia vizcaína, María de los Dolores Endeiza. En La Serena descubre que no es capaz de resistir la disciplina del liceo y abandona los estudios en tercer año de humanidades. Pero este díscolo adolescente se convierte luego en profesor primario, desempeñando sus funciones en la escuela de Ovalle.

La familia de Silva Endeiza se traslada a Valparaíso en 1901. Víctor Domingo, junto a Carlos Pezoa Véliz y otros escritores, funda en esta ciudad el Ateneo de la Juventud. En 1903, hondamente conmovido por la violenta represión de una huelga de trabajadores marítimos en el Puerto, Silva escribe el famoso poema La Nueva Marsellesa.

“¡Hermanos en la vida y el trabajo! ¡Hermanos
en el dolor y en todo! Juntemos nuestras manos
y, pues marchemos todos por el mismo camino
vamos a la conquista de nuestro gran destino.”

El poema termina así:

“Hermanos en la vida y en el dolor hermanos.
Juntemos las banderas, estrechemos las manos;
y apretados en torno al común estandarte
salemos la barrera del último baluarte.
Unámonos, hermanos; que mi misión es ésa
cantar para vosotros la nueva Marsellesa.”

No cabe duda de que la inspirada y ferviente expresión de lírica social marcó la línea espiritual de Víctor Domingo Silva. En las obras que escribirá a partir de este poema ya legendario en nuestra literatura, se hace presente el sentido patriótico, la defensa de la raza y de la tierra.

Su novela más leída, Golondrina De Invierno, aparece en 1912. Se la ha considerado como una obra amena, de trama sencilla y corte romántico. Los críticos más destacados la juzgaron como una novela intrascendente, en la cual no se ahonda ningún problema sicológico ni se presenta un conflicto social, que puedan hacer reflexionar al lector. Con todo, es la obra de prosa más conocida y divulgada del prolífico escritor nortino.

Junto a nuevas obras poéticas, Silva escribe teatro: La Ilusión Que Vuelve, Como La Ráfaga, entre otras.

Como periodista de los diarios El Tarapacá y La Provincia formula denuncias contra la Municipalidad de Iquique, y su nombre toma vuelo como luchador político. Sus críticas a la gestión edilicia llegan a la capital, y son recogidas por el diario El Mercurio.

En 1915 es elegido diputado por una circunscripción de la provincia de Atacama. Pero Silva no es político, y terminado su período como parlamentario, regresa al verdadero cauce de su más verdadera vocación. Van surgiendo nuevas obras de poesía y teatro. Viaja a Montevideo como agregado cultural y, más tarde, a Argentina. En ambos países cumple una intensa labor, siempre animado con el espíritu de servicio público y de difusión de los valores nacionales, que llegó a ser la viga maestra de su creación artística.

En otra de sus obras más destacadas por la crítica: La Pampa Trágica, escrita en 1921, Silva describe con crudeza la dura vida de los obreros en la tierra nortina. Son relatos de carácter naturalista, algunos de gran violencia, y no exentos de melodrama. Se ha discutido sobre la visión que da Silva a través de estas narraciones de la realidad del hombre pampino y las condiciones de los habitantes de esas zonas desérticas en la época de mayor explotación industrial, pues el narrador, a juicio de ciertos críticos, no intenta ir más allá de las actitudes aparentes de los personajes, y evita enfrentarse con las causas reales de la situación que muestra al lector.

Se desempeña después como cónsul en Bariloche. En 1928 es designado en igual cargo en Madrid. Realiza varios viajes por Europa y América Central. Durante su permanencia en España publicó España Y Yo Somos Así, que revela su profundo sentido hispánico. Ya de regreso a Chile, después de 1933, aparecen: Poemas De Ultramar y Nuevos Poemas.

Siempre interesado en aquellos temas vinculados a las raíces de nuestra idiosincrasia, escribe El Mestizo Alejo y La Criollita. Con ocasión de una visita a Arauco, expresa su sentimiento nativista en Elegía Del Indio Que Regresa.

Prosigue, entretanto, su labor periodística. En 1938 retorna a cumplir funciones diplomáticas en República Dominicana, Haití y España. En 1954 se le concede el Premio Nacional de Literatura y en 1959 el Premio Nacional de Teatro.

El autor de Golondrina De Invierno y La Nueva Marsellesa falleció en Santiago el 20 de agosto de 1960.

En la extensa y variada obra de Víctor Domingo Silva pueden apreciarse distintas tendencias y corrientes literarias, pues si La Pampa Trágica denota un realismo de tipo naturalista, su novela Golondrinas De Invierno, en cambio, posee las características de una obra romántica con una historia amorosa más o menos convencional.

La poesía de Silva, por otra parte, aparece marcada por un lirismo algo retórico. En sus poemas más famosos se exaltan los sentimientos patrióticos y de solidaridad social, y si bien en algunos de ellos hace concesiones al populismo, no se puede discutir la fuerza de sinceridad y convicción que surge de la pluma de un hombre de letras que siempre fue consecuente en armonizar su obra literaria con su conducta humana.