Ramón Freire Serrano

Ramón Freire Serrano

julio 2019 0 Por Huellas

Nació en Santiago el 29 de noviembre de 1787.

Sus padres fueron el militar español Francisco Antonio Freire y la chilena Gertrudis Serrano y Arrechea. A los 16 años se trasladó a Concepción y trabajó como dependiente en una casa de comercio, después fue sobrecargo de un buque mercante entre Talcahuano y los puertos de Perú.

Ingresó al ejército en 1811, enrolándose en el escuadrón Dragones de la Frontera. Dos años después fue ascendido a teniente, participando en las batallas del Roble (17 de octubre de 1813) y del Quilo (19 de marzo de 1814) en la Guerra de la Independencia. En octubre de 1814, ya como capitán, luchó en el desastre de Rancagua, pero luego de la derrota debió exiliarse en Buenos Aires. En ese lugar se incorporó a la escuadra corsaria del almirante Guillermo Brown, que se dedicaba a asaltar buques españoles en el océano Pacífico.

En 1816, se unió al Ejército de los Andes que estaba encabezado por el general José de San Martín y Bernardo O’Higgins. En este tuvo la misión de cruzar la cordillera de los Andes por el paso del Planchón y tomar la ciudad de Talca (11 de febrero de 1817). Al poco tiempo, se apoderó de Linares y luego de Chillán.

En 1818, participó con las tropas chilenas en la Batalla de Maipú (5 de abril), donde por su valentía fue ascendido a coronel. Al año siguiente fue nombrado intendente de Concepción durante el gobierno de Bernardo O’Higgins. En ese lugar, se enfrentó y venció al bandido realista Vicente Benavides (noviembre de 1820). Sin embargo, su amistad con O’Higgins se fue resintiendo paulatinamente, al punto que en 1823 se declaró en contra de éste y protagonizó un pronunciamiento que provocó la abdicación del gobernante.

Luego, la Asamblea Constituyente lo nombró director y jefe suplente del Estado, asumiendo el mando de forma interina (4 de abril de 1823). En agosto de ese año el nuevo Congreso Constituyente lo confirmó en su cargo.

Durante su gobierno, Freire abolió definitivamente la esclavitud, se redactó el reglamento de comercio para incentivar la industria en el país y se ordenó a los conventos abrir escuelas. También se promulgó, el 29 de diciembre de 1823, una nueva Constitución, conocida como moralista, cuyo autor fue Juan Egaña. Sin embargo, como resultó inaplicable, Freire la derogó al año siguiente, asumiendo totalmente el poder.

En 1824, llegó al país una misión apostólica enviada por el papa León XII, cuyo objetivo fue arreglar las relaciones entre Chile y la Santa Sede, ya que el papa se negaba a reconocer la soberanía de las nuevas repúblicas en América. Pero no se logró un acuerdo, porque en ese momento Freire incautó los bienes del clero. Monseñor Juan Muzi, quien encabezaba la delegación, no transó y las relaciones quedaron cortadas entre ambas partes.

Además, logró durante su mandato incorporar el archipiélago de Chiloé (que aún se mantenía en poder de la corona española) al territorio chileno mediante el Tratado de Tantauco (15 de enero de 1826).

Durante esos años, el Estado chileno aceptó entregar el estanco del tabaco, licores, naipes y papel sellado a la casa de Portales y Cea, con el objetivo de resolver los problemas financieros y, sobre todo, para poder cancelar el empréstito inglés. Sin embargo, esto fue un completo fracaso. Este problema enemistó a Freire con la clase política, que pronto lo abandonó. Por tal razón, decidió renunciar al poder, presentando la dimisión el 9 de julio de 1826 y en su lugar asumió el almirante Manuel Blanco Encalada.

Un año después de su renuncia, debido a un motín que protagonizó el coronel Enrique Campino, volvió al poder el 27 de febrero de 1827 con el título de presidente de la República. Pero el 5 de mayo renunció nuevamente, delegando el mando al vicepresidente Francisco Antonio Pinto.

Su vida pública no acabó allí. Fue elegido senador interino por Maule (1827-1828) y tomó parte en los disturbios civiles de 1830 (Guerra Civil 1829-1830); fue derrotado por el general José Joaquín Prieto en la Batalla de Lircay, tomado prisionero y condenado a muerte, pero esta pena fue conmutada por extrañamiento, que consistía en 10 años de destierro.

Después de estar preso en la isla Juan Fernández, pasó a Tahiti, en Oceanía. Luego viajó a Perú y Bolivia, y llegó en 1839 al puerto de Cobija, en un intento por estar más cerca de su familia. Debido a presiones del gobierno chileno, fue confinado a prisión en Sucre, ya que se temía que siguiera intentando un golpe de Estado para retomar el poder. Sin embargo, en 1841 se vio favorecido por una amnistía, pudo regresar al Chile y gozar de sueldo como capitán general.

Vivió en absoluto retiro de la vida política hasta su muerte, el 9 de septiembre de 1851.