Parque Karukinka

Parque Karukinka

enero 2020 1 Por Huellas

En plena isla Tierra del Fuego se encuentra esta reserva llamada Karukinka, que es como los selk’nam llamaban a esta tierra.

Uno de los principales objetivos con la creación en 2004 de esta área protegida es precisamente conservar estos territorios tal como fueron conocidos por nuestros antepasados. Sin parecer que la historia de hubiese detenido, se puede tener la certeza de que ha seguido avanzando, pero de forma natural, con el curso normal de las cosas sin intervención humana. Las 250.000 hectáreas donadas por el banco norteamericano Goldman Sachs a la Wildlife Conservation Society (WCS) sirvieron de base para este parque, que 3 años después pudo aumentar su área al adquirir de la Comunidad Onamonte más de 40.000 hectáreas, conformando así un maravilloso corredor ecológico casi al fin del mundo.

Luego de largos viajes, vuelo a Punta Arenas y navegación por el Estrecho de Magallanes de casi 2 horas, se llega a la Tierra del Fuego, específicamente a Porvenir, y desde allí recorriendo unos 160 kilómetros hacia el Sur bordeando la Bahía Inútil hasta el desvío a Río Bueno, uno de los accesos del parque. A otra entrada se llega al seguir sin desviarse y luego de cruzar el río Cóndor avanzar unos hermosos kilómetros hasta Puerto Arturo en las orillas del seno Almirantazgo. Cualquier demora o cansancio se recompensa con el maravilloso panorama patagónico… Desde el Sur se puede llegar desde la argentina ciudad de Ushuaia hasta el acceso La Paciencia, que hace honor a su nombre porque hay que tener paciencia para llegar.

En la flora, la lenga y el coigüe son los principales exponentes. La fauna la representan el guanaco, el tuco-tuco, los zorros culpeos y el cisne de cuello negro, entre otros, además de los numerosos peces nativos. Algunos plantas endémicas (líquenes, musgos) lamentablemente han visto alterado su hábitat por la introducción indiscriminada de castores, tema sobre el cual se han hecho varios estudios.

Una de las misiones de Karukinka es salvar la vida silvestre y los paisajes que la sustentan, sobretodo varios ecosistemas como la estepa patagónica o las turberas que tienen importancia local y global en el ámbito de la biodiversidad. La mejor época del año para visitarlo es en abril, debido al cambio de estación y el espectáculo de nuevos colores producido en los árboles.

La entrada al Parque Karukinka tenía un valor de US$ 10. Y si deseas alojar también hay instalaciones disponibles, eso sí hay que avisar por lo menos con un mes de anticipación si se necesita alojar.