La Tirana del Tamarugal

La Tirana del Tamarugal

julio 2019 0 Por Huellas

El fraile Antonio Rondón encontró en la Pampa del Tamarugal una rústica cruz cristiana. Viendo una señal divina en el encuentro, encargó construir un templo en el lugar.

En los años del descubridor Diego de Almagro, cuando éste decidió ir a la desconocida tierra de Chile, resolvió que llevaría a tres importantes prisioneros para evitar posibles alzamientos por parte de los numerosos indígenas que acompañaban su comitiva: el príncipe Paulo (su hermano había sido designado emperador), el sumo sacerdote del Templo del Sol (o huillacuma) y su hija, una hermosa inca de 23 años. Si alguien se rebelaba durante el viaje, los prisioneros lo pagarían con su vida, pues era sabido que todos los indios querían amotinarse y vengarse de los españoles.

Mientras cruzaban la pampa, llegaron noticias de que los incas se estaban alzando en Perú. El príncipe Paulo escapó inmediatamente para sumarse a su pueblo. Al poco andar, el sumo sacerdote intentó lo mismo, pero fue ajusticiado por los españoles. Finalmente, la bella hija del sumo sacerdote huyó, junto a un centenar de guerreros leales, internándose en la Pampa del Tamarugal. Reinó cuatro años como sacerdotisa y capitana de sus hombres. Su particular belleza y crueldad con los españoles hizo que su fama se extendiera y muchos viajaban para ponerse bajo las órdenes de “la Tirana del Tamarugal”.

Después de un tiempo, un atractivo minero portugués, llamado Vasco de Almeida, soñó que la Virgen del Carmen le mostraba el camino a la “Mina del Sol”, célebre entre los indios por su legendaria riqueza. Alucinado, se internó en la Pampa del Tamarugal siendo rápidamente apresado y llevado ante “la Tirana”. Según la ley, el portugués debía morir, pero, al verlo, ella cayó perdidamente enamorada, aplazando la ejecución.

Pese a que La Tirana profesaba la creencia inca, su amor por Vasco de Almeida hizo que se convirtiera al catolicismo y pudiera casarse con el minero. La ejecución sería en cuatro meses. Se encargó personalmente de él, llevándolo a vivir a su casa, descuidando la lucha contra los españoles y las prácticas religiosas, lo que produjo gran resentimiento entre sus hombres. En un acto desesperado por salvar su amor, La Tirana intentó convertirlo a su creencia. El portugués le explicó que la muerte en el cristianismo no los separaría, sino que los uniría para siempre.

Convencida y quedando pocos días para el fatídico plazo, se dirigieron a un manantial en pleno bosque y Vasco de Almeida bautizó a La Tirana como María, contrayendo matrimonio cristiano con ella. Durante la ceremonia, entre la arboleda, los celosos guerreros de La Tirana observaban la traición de su capitana. Viendo todo consumado, lanzaron una lluvia de flechas que mató al minero y dejó malherida a María. Moribunda, les habló de su nueva religión y ordenó que los enterraran juntos, con una cruz sobre ambos.

Años después, el fraile Antonio Rondón encontró en la Pampa del Tamarugal una rústica cruz cristiana. Viendo una señal divina en el encuentro, encargó construir un templo en el lugar. Al poco tiempo se enteró de la historia de ambos y de la devoción del minero por la Virgen del Carmen, por lo que bautizaría al templo como “Iglesia de Nuestra Señora del Carmen de La Tirana”, la misma que año a año recibe miles de visitantes para celebrar la colorida “Fiesta de La Tirana”.