La Sociedad de la Igualdad

La Sociedad de la Igualdad

enero 2019 0 Por Huellas

Luego de regresar de Europa, en marzo de 1850, Francisco Bilbao se asoció con Santiago Arcos, el poeta Eusebio Lillo, el músico José Zapiola, el sombrerero Ambrosio Larrecheda y el sastre Cecilio Cerda, y fundaron la Sociedad de la Igualdad, en cuyo nombre se evocaba ya la trilogía usada como consigna en la Francia revolucionaria.

Los seis fundadores realizaron una eficiente labor de difusión y lograron incorporar a algunos artesanos y a cientos de jóvenes de distintas posiciones sociales, hasta alcanzar, aproximadamente, el número de 3.400 miembros.

Su profesión de fe consistía en “reconocer a la razón como suprema autoridad, a la soberanía del pueblo como base de toda política y a la fraternidad universal como vida moral”, pretendiendo la educación popular y su “redención social y política”. Organizaron conferencias y clases en las que se enseñaban aproximadamente las mismas materias que en las escuelas públicas, además de un curso de sastrería. Fundaron “El Amigo del Pueblo” y luego “La Barra”, periódico combativo y profundamente anticlerical, que solía exceder los límites con sus insultos y descalificaciones, a lo que la prensa oficialista respondía con igual procacidad.

En lo religioso atacaban a la Iglesia católica por todos los medios a su alcance. Uno de ellos fue la publicación de las “Palabras de un creyente” de Lamennais, y de los “Boletines del Espíritu” de Bilbao, que provocaron la condena eclesiástica y la excomunión del autor. Por otra parte, se oponían fervorosamente a la candidatura de Manuel Montt y al ministerio Varas, que representaba esa tendencia, lo que originó que gran parte de los pipiolos y de los partidarios del ex ministro Manuel Camilo Vial (los vialistas) se incorporaran a la Sociedad, dándole a ésta un marcado carácter subversivo.

Los trastornos del orden institucional con que amenazaban, y los ataques al clero y al catolicismo causaron que muchos de quienes se habían opuesto a la candidatura de Montt, los pelucones clericales e ilustres liberales como Francisco Antonio Pinto, Ramón Freire y Diego José Benavente, se fuesen plegando a ella. Esto último no tanto por adhesión a Montt, sino más bien por temor al discurso disociador de los “igualitarios”, que amenazaba con mayores trastornos. Casi todos los historiadores y publicistas concuerdan en que la candidatura de Montt, más que obra de Bulnes, lo fue de las insensateces de los miembros de la Sociedad de la Igualdad.

Un acontecimiento menor vino a precipitar lo hechos. Un sargento de la guardia nacional, conocido como “el Chanchero”, en connivencia con su jefe y con la policía, organizó un ataque a la Sociedad, del que resultaron algunos heridos y contusos. El juez Pedro Ugarte, pipiolo y miembro de la Sociedad, se interesó por los sucesos, sin corresponderle la jurisdicción, y pretendió inculpar a los ministros y a Montt, llegando a manifestar que cualquiera de esos días iban a amanecer en la cárcel. Tuvo que intervenir la Corte de Apelaciones, que suspendió al juez y aclaró la situación.

La agitación en las calles y en la prensa crecía, lo que llevó al intendente de Santiago a prohibir las manifestaciones callejeras. En los días siguientes se descubrió el transporte ilegal de municiones por dos miembros de la Sociedad hacia San Felipe, donde se incubaba una revolución, y el 5 de noviembre, ante la prisión de unos de sus dirigentes, estalló el motín en esta ciudad, siendo atacadas la cárcel y la intendencia. El intendente herido y puesto en prisión formó una Junta que asumió transitoriamente el poder.

Ante todo esto, el gobierno procedió a declarar Estado de sitio en las provincias de Santiago y Aconcagua, lo que sirvió para sofocar el motín, y a prohibir la Sociedad de la Igualdad y “cualquiera otra de esa misma clase”. Algunos de sus líderes fueron encarcelados y otros lograron esconderse, entre ellos Francisco Bilbao “disfrazado de mujer con tal gracia, que parecía una perfecta miss inglesa”. Con esto, la situación de subversión fue superada y el Estado de sitio fue levantado en diciembre.