La leyenda del Calafate

publicado en: Mitos y Leyendas | 2

Esta es la historia, transformada en una leyenda, que cuenta cómo surgió este delicioso y multifacético fruto patagónico: el calafate.


Muchísimos años antes de que los blancos llegasen a romper la paz y el encanto magallánicos, maravillosa tierra de pampas, montañas, glaciares, fiordos, canales y bosques milenarios, habitaban allí dos grupos de gentes vigorosas y apuestas: los tehuelches (aonikenk) y los onas (selk’nam).

El jefe tehuelche tenía una hermosa hija, Calafate, orgullo y dicha de su padre. Poseía ojos grandes y hermosos, de un extraño color dorado, y era toda bella como el amanecer. Un día, acertó a llegar al aiken (campamento/aldea) de Calafate un joven ona que había cumplido la edad de klóketen. Era alto y apuesto, e iba vestido con un bello quillango, manta hecha de piel de guanaco. El joven ona y Calafate se enamoraron, aún sabiendo que sus tribus no aceptarían esa unión. Pero como su amor era más fuerte que todo, decidieron huir y vivir solos y felices en el wigwan (choza hecha de piel de guanaco) que harían en Onaisin.

Pero alguien descubrió los planes de los enamorados y los denunció al viejo jefe tehuelche. Éste supo que el gualiche (dios maligno para los tehuelches), había embrujado a Calafate instándola a huir con un ancestral enemigo de su tribu.

Encolerizado, el jefe llamó a la chamán de su tribu y le ordenó frustrar la huida de la pareja, hechizando a Calafate. Habría de convertirla en algo extraño, hermoso e inalcanzable, pero permitiendo al mismo tiempo que sus bellos ojos siguieran contemplando el aiken que la vio nacer.

La chamán caviló y caviló. Miró en torno suyo como buscando inspiración a nombre de Calafate. Fue así como la chamán embrujó a la bella joven y la convirtió en arbusto. Y cada primavera el calafate se cubre de flores de oro, que son los ojos de la niña tehuelche, que contempla la tierra bella y salvaje donde conoció a su amado. El joven ona jamás pudo encontrar a Calafate, pese a buscarla por todos los rincones de la región. Al sentirse para siempre aislado de su amada, murió de pena.

Entretanto la chamán, pesarosa del mal que había hecho a los amantes, hizo que las flores del calafate, al caer, se convirtieran en un dulce fruto purpúreo: es el corazón de la bella tehuelche. Quien come este fruto cae bajo el embrujo de Calafate, como ocurrió con su amante ona, y aunque viva en otro lugar el hechizo continúa. Son atraídos por un extraño magnetismo al aiken que hoy se llama Punta Arenas.

Y así termina la leyenda del calafate.

Leyenda del Calafate

2 Respuestas

  1. Irma Muñoz Carreño

    Me encantan las leyendas sobre todo las de nuestros ancestros, sólo ,que por lo general alguién pierde lo más amado , y como reparación del daño causado nosotros recibimos los beneficios ,en éste caso en particular de este
    fruto delicioso y que hoy puedo conocer gracias a Bárbara polola de mi hijo Pablo que me trajo del sur una esquisita mermelada de Kalafate con ese color y sabor intenso como los hojos de Kalafate segun cuenta la leyenda .
    Gracias por la posibilidad de expresarme
    Adios.

    • Huellas

      Hola. Las leyendas casi siempre dejan huellas en nuestra historia, y de vez en cuando vuelven a la memoria… O aparecen en el paladar, gracias a esta fruta en particular, jajaja.
      Saludos y gracias por comentar!

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