La crisis económica de 1982

La crisis económica de 1982

junio 2019 0 Por Huellas

En junio de 1982 el Ministerio de Hacienda reconoció públicamente que el país estaba al borde de la quiebra, indicando que la deuda externa superaba los 16.000 millones de dólares.

Entre 1979 y 1983 el sistema atravesó una severa crisis. En 1982, ante el eventual quiebre de la banca privada, el gobierno procedió a conceder préstamos a través del Banco Central, estimados en 5.000 millones de dólares, repartidos entre 20 bancos, que se encontraban técnicamente quebrados por cuanto sus pasivos eran superiores a sus activos. La deuda a largo plazo contraída por los bancos con el Estado se denominó “deuda subordinada”, debido a que la banca debía pagar al Estado antes de repartir utilidades a sus accionistas. En abril de 2019, el Banco de Chile fue el último en terminar de pagar esta deuda.

La crisis se inició con el descenso dramático de la producción industrial, que condujo a la Sociedad de Fomento Fabril (SOFOFA) a anunciar en 1980 la quiebra de 427 empresas. A comienzos de 1981, Chile contaba con una deuda externa de más de 11.000 millones de dólares, lo que lo convertía en el país con la deuda externa per cápita más alta del mundo.

En junio de 1982 el Ministerio de Hacienda reconoció públicamente que el país estaba al borde de la quiebra, indicando que la deuda externa superaba los 16.000 millones de dólares. Procedió a devaluar el peso en un 18 por ciento, con una escala de devaluación progresiva de 0,8 por ciento diaria, si bien posteriormente procedió a “congelarlo” por un período de 3 años. Las tasas de desempleo remontaron el 30%.

A partir de 1982 comenzó un lento proceso de recuperación centrado principalmente en la exportación de productos no tradicionales de origen agroforestal, básicamente fruta y madera. Respecto del área rural se inició una intensa política de investigación, tecnificación e industrialización de la producción con miras a competir en los mercados internacionales, especialmente Europa, Estados Unidos y Asia. Uno de los factores que incidió positivamente en este proceso, además de los bajos aranceles y franquicias tributarias, fue la progresiva desaparición del latifundio y su sustitución por pequeñas unidades productivas.

Otro aspecto que incidió positivamente en la tecnificación de los procesos productivos y en el auge de las exportaciones fue la fijación de un dólar flotante a partir de 1985. Además, se reforzó la política de reducción del Estado por medio de la privatización de las empresas estatales y los servicios sociales, de la salud y de la educación. Estas medidas llevaron a que la economía chilena fuera considerada a partir de 1988 sólida y rentable, lo que ha convertido a Chile en un país atractivo para la inversión extranjera.

La proscripción de los sindicatos y las políticas laborales del Ministerio del Trabajo, expresadas en el documento “Plan Laboral” redactado por el ministro José Piñera, que entregaba a los empresarios el control de las relaciones obrero-patronales, generaron condiciones para la reducción drástica de los ingresos de los trabajadores. Por otra parte, y ante el aumento descontrolado de la cesantía, el gobierno creó dos programas de empleo de emergencia que duraron hasta 1988, el Programa de Empleo Mínimo (PEM) en 1974 y el Programa de Ocupación de Jefes de Hogar (POJH) en 1982.

En 1983 las cifras de distribución de la riqueza indicaban que el 20 por ciento de la población se repartía el 71 por ciento del total de los ingresos; la pobreza se estimaba en un 45 por ciento, de los cuales un 10 por ciento se encontraban en la miseria crítica y un 25 por ciento en la indigencia.