Formación de yacimientos minerales

Formación de yacimientos minerales

marzo 2019 0 Por Huellas

La evolución geológica de Chile desde el Paleozoico en adelante incidió fuertemente en la formación de determinados yacimientos minerales. Las características de los mismos están relacionadas con los procesos específicos que ocurrieron en ciertas regiones del territorio nacional. Durante el Terciario se produjeron las mineralizaciones que con el paso del tiempo serían más importantes para la economía del país y que están asociadas al intenso vulcanismo andino.

Los minerales metálicos

El vulcanismo, la depositación continental y los plegamientos del Cretácico Superior y Terciario Inferior (90-45 millones a años) en el interior de la Tierra contribuyeron al proceso de mineralización del cobre, la plata, el molibdeno y el oro, que constituyen en la actualidad importantes explotaciones mineras, así como también lo son los yacimientos de hierro, localizados principalmente en la zona norte del país.

La región de Antofagasta es la zona minera por excelencia: destaca la extracción de cobre a gran escala. Otros importantes yacimientos cupríferos se localizan en la zona cordillerana, desde el norte hasta la región de O’Higgins.

Hidrocarburos

Paralelamente, en la zona litoral, específicamente en la franja comprendida entre la costa y la fosa submarina, y debido a las oscilaciones del nivel del mar, se depositaron sedimentos marinos y continentales, y se acumularon depósitos de carbón asociados a ambientes lacustres y de pantano cerca de las desembocaduras de los ríos. Ello originó los grandes yacimientos de carbón de la península de Arauco, región del Biobío. En las regiones australes, n el mismo tiempo geológico, esta intensa depositación de sedimentos marinos creó las condiciones favorables para el desarrollo y el almacenamiento de hidrocarburos, petróleo, gas y carbón.

Nitratos

Finalmente, en el Cuaternario, cuando ya estaba desarrollada la actual estructuración del relieve chileno, tuvo lugar en el Norte Grande (sobre todo en la región de Antofagasta) y durante un período de clima lluvioso, un intenso fenómeno de escurrimiento superficial desde las laderas de la cordillera andina, cuyas aguas estaban cargadas de abundantes sales minerales.

Paralelamente, la existencia, por el oeste, de la cordillera de la Costa, elevada y abrupta, que se erigía como obstáculo al escurrimiento, permitió que estas aguas continentales drenaran en cuencas cerradas, facilitando de esta manera la aparición de grandes formaciones lacustres.

Con posterioridad, y a raíz de un nuevo cambio en las condiciones ambientales a un clima más cálido y seco que el anterior, se produjo un fuerte proceso de evaporación de estas aguas y de precipitación de sales que formó los extensos salares que se observan en la actualidad. Los salares constituyen importantes recursos de cloruro de sodio y potasio, y de boratos, y se puede mencionar también la existencia de una de las mayores concentraciones de litio en el salar de Atacama. Este salar, el más extenso de Chile, atesora, además de una relevancia económica, un gran interés ecológico, ya que en sui interior existen pequeñas lagunas de agua dulce, que aparte de ser fuentes potenciales de agua son hábitat de algunas especies de aves propias del lugar. Esto ha llevado a que la explotación de sales y litio se realice intentando evitar un impacto ambiental negativo sobre la zona.

Un caso aparte, tanto desde el punto de vista de su génesis como de sus implicaciones en la vida nacional, lo constituye el salitre. En un escenario cuaternario similar al de los salares se desarrollaron los depósitos de “caliche”, debido al material arrastrado por un drenaje local diferente, en este caso, desde la vertiente oriental de la cordillera de la Costa hacia la depresión Intermedia.

Las “calicheras” son sustratos arenosos productos del arrastre del material sedimentario y de nitratos provenientes de la cordillera de la Costa, los cuales son procesados para extraer el salitre. Estos depósitos están intercalados con sedimentos marinos de edades terciarias y con materia orgánica proveniente de este ambiente marino que, al percibir las influencias del vulcanismo y luego de las lluvias del Pleistoceno y el Holoceno, sufrieron el lavado del nitrato, que junto con el material terrígeno, dieron lugar al “caliche”.