El culto a Make Make

Make Make es el creador del mundo, según la mitología rapanui.


El origen de la leyenda se remonta a la historia de la sacerdotisa de la isla, la que se encontraba en la bahía de Tonga-Riki observando un cráneo. Cuando estaba en plena meditación, una ola se llevó el cráneo mar adentro y la sacerdotisa, para recuperarlo, saltó al agua. Nadó varios días hasta que llegó al islote Motiro-Hiva. Para su sorpresa, en el lugar se le apareció el dios Haua y le preguntó que de dónde venía. «Vengo en búsqueda de mi cráneo», respondió, a lo que el dios le comentó que el cráneo que buscaba era el dios Make-Make.

Al día siguiente, Make-Make le dijo al dios Haua que él había ido a la isla a buscar pájaros, pero dada la presencia de la sacerdotisa, por qué no se llevaban los pájaros cerca de la isla de la vieja mujer. Acordaron la situación y, además, convinieron que ella sería la encargada de mostrarles sus nombres a los isleños y enseñarles los ritos para rendirles culto.

Al tiempo que la vieja sacerdotisa comenzó con el trabajo de iniciar a los isleños, los dioses buscaron un lugar donde los hombres no pudieran alcanzar fácilmente a los pájaros, por lo que decidieron dejarlos en los islotes Motu-Nui y Motu-Iti. Así se dio inicio a la fiesta del hombre-pájaro y se explica el porqué los pájaros anidan exclusivamente en los islotes mencionados.

Y fue a partir de esta revelación que en Isla de Pascua o Te Pito O Te Henua (el ombligo del mundo) jefes guerreros, sacerdotes de las distintas tribus y miembros en general se reúnen entre agosto y octubre en la punta del volcán Rano-Kau para celebrar la fiesta del hombre-pájaro, con el fin de mantener vivo el culto a Make-Make.

Make-Make, el creador del mundo

Make-Make se encontraba solitario y aburrido; veía la tierra que había creado, llena de plantas y animales, pero sentía que faltaba algo. Cierto día tomó por casualidad una calabaza que estaba llena de agua, y al mirar dentro de ella, vio con asombro que se reflejaba su rostro en el agua. Sorprendido por este descubrimiento, saludó a su propia imagen diciendo: «Saludado seas; eres hermoso y parecido a mí». En ese preciso instante, un pájaro se posó sobre su hombro derecho, causando asombro a Make-Make al ver que su reflejo en el agua aparecía con un pico, alas y plumas. Tomó el reflejo y el pájaro y los unió, naciendo así su primogénito.

Después de un tiempo pensó crear a un ser a su imagen, que supiera hablar y pensar como él lo deseaba. Probó fecundar una piedra, pero ésta no se formó como él lo deseaba. Probó fecundar las aguas del mar, las que se poblaron de peces. Finalmente, Make-Make hizo fecundar el hoyo de una piedra en el que había tierra colorada, resultando de esta mezcla la formación del hombre.

Make-Make estaba contento, pues veía que el hombre estaba bien formado a su semejanza, pudiendo hablar y pensar. Después de un tiempo, se dio cuenta de que el hombre se encontraba solitario y eso no le pareció bien. Hizo dormir al hombre y, una vez dormido, hizo fecundar la costilla izquierda, creando así a la mujer.

Make-Make les dijo: Vivina-Vivina Hakapiro-E-Ahue (palabras del pascuense antiguo, que no han podido ser traducidas).

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