Desastre de Rancagua

Desastre de Rancagua

octubre 2019 0 Por Huellas

Esta derrota marca el final del primer intento por hacer de Chile una nación libre: el período conocido como Patria Vieja.

En “Papelucho Historiador” (Marcela Paz, 1957) se muestra la representación en clases de la Batalla de Rancagua, los bandos patriotas y realistas luchan entre sí e incluso se machucan, pues eran los mismos alumnos los que estaban en uno y otro batallón, al día siguiente varios faltan a clases y algunas mamás “copuchentas” le reclaman a la Directora… a la profesora de Historia, la señorita Carmen, la retan pero insiste en que la clase del día anterior será inolvidable para todos, incluso ella…

El 19 de julio de 1814 zarparon del Callao hacia Chile tres buques de guerra (Asia, Potrillo y Sebastiana) con el objeto de alcanzar una victoria realista sobre los patriotas en pocos meses, según la esperanza del Virrey del Perú José Fernando Abascal. El 13 de agosto, desembarca en Talcahuano el comandante Mariano Osorio con los refuerzos a las tropas del rey, que tenían su cuartel general en Chillán, aunque en la práctica el país estaba bajo su control desde el Maule hacia el Sur.

El 20 de agosto, Osorio anunciaba que el Virrey no aprobaba el Tratado de Lircay y que tenían 10 días para rendirse, deponer las armas y someterse al Rey y quienes lo representaban en América. Al día siguiente partía a Santiago el capitán Pasquel con las proposiciones realistas… En la capital es arrestado y se rechaza la mencionada propuesta. A principios de septiembre, Bernardo O’Higgins fue a ponerse bajo las órdenes de José Miguel Carrera para enfrentar las tropas realistas que ya deberían aproximarse por el Sur. O’Higgins y sus hombres tomaron la posición de vanguardia en las cercanías del río Cachapoal. Mientras, Osorio en Chillán organizaba su ejército para marchar sobre las que suponía serían unas tropas rendidas, pues estaba claro que estaban en mucha desventaja.

Los patriotas, con evidente desorganización se acuartelan en la villa de Rancagua, a la espera… Osorio recibe órdenes de volver al Perú a reforzar la defensa del virreinato, pues se ha producido un levantamiento pocos días después de su partida del Callao, pero decide continuar con la campaña de recuperar Chile para el Rey.

El 30 de septiembre, los realistas tuvieron un día de descanso en Requinoa, en una hacienda de Francisco Valdivieso, pero a las 9 de la noche se puso en movimiento todo el ejército. Sin mayores dificultades todas las tropas cruzaron el Cachapoal y se acercaban a paso firme al encuentro con las débiles columnas patriotas. Pareció que llegaran por sorpresa los españoles, pues apenas hubo tiempo de mover el ejército chileno que se encontraba en Mostazal y Graneros. Ya eran las 8 de la mañana del 1 de octubre y O’Higgins repliega su división, entrando en la plaza de Rancagua para disponer la defensa que tenía prevista… Una de las razones por las que eligió esta plaza es porque, a diferencia de las otras hechas en Chile y casi en la América completa, sólo tenía 4 calles que daban a ella, todas las otras tienen 8, por lo que O’Higgins pensó que sería más fácil defenderla, lo que al final se convirtió en un arma de doble filo.

Los primeros fuegos fueron lanzados por los talaveras (realistas) quienes huyeron acribillados por los patriotas. En vista de esta acción, Osorio decidió bombardear las cuatro calles que daban a la plaza, que estaban con las trincheras chilenas, y que resistieron arduamente hasta el anochecer, a pesar de que ya no contaban con agua para enfriar los cañones pues los realistas habían cortado el paso en las acequias que daban a la plaza. La noche cayó en la villa, pero la batalla continuó, totalizando más de treinta y seis horas de lucha. Una de las acciones para lograr la rendición de su enemigo o la victoria en la batalla, es que Osorio mandó quemar las casas que daban a la plaza y así poder ingresar a ella por los restos de sus muros, con esto la batalla se tonó más dramática, más cuerpo a cuerpo por entre las casas destruidas.

Esa noche, O’Higgins envió un mensaje a Carrera, pidiéndole que entrara en la acción y dando a entender que había posibilidades de triunfo patriota. Mariano Osorio, temeroso de quedar entre dos fuegos dio la orden de retirada, pero el ataque carrerino nunca se efectuó (tampoco hay explicaciones claras para el aborto de esas cargas, quizás esperaba ayudar en la retirada, cerca de Angostura)… Osorio, al ver que nadie acudía en ayuda de quienes estaban todavía en la plaza, volvió a la carga. La desesperación ya estaba en poder de todos los patriotas y a eso de las cuatro de la tarde del 2 de octubre los pocos sobrevivientes (200) se abrieron paso por las líneas realistas y lograron escapar gracias a lo extenuante de la batalla, que hizo que no fueran perseguidos, quedando, eso sí, muchos (700) muertos y heridos que fueron tomados prisioneros por Osorio, siendo éstos los primeros en recibir la dura mano prometida por el español en el caso de encontrar resistencia a la Reconquista.

Esta derrota marca el final del primer intento por hacer de Chile una nación libre: el período conocido como Patria Vieja. Así se inicia la llamada Reconquista Española, que duraría oficialmente hasta la Batalla de Chacabuco, en febrero de 1817.