BLOG: 002- Pingüinos en una Bahía Inútil

BLOG: 002- Pingüinos en una Bahía Inútil

enero 2020 2 Por Francisco

Como les había contado, Porvenir es una buena base para iniciar recorridos por la isla grande de Tierra del Fuego. En honor a esa información, pasar por Cameron podía ser una buena opción. Entonces nos vamos hacia allá.

¿Qué hay en ese camino que bordea una gran entrada de mar en la isla? Pues es una gigantesca bahía poco protegida de los vientos, con el estrecho de Magallanes al norte y el canal Whiteside al sur, todo esto con la isla Dawson al oeste. Su costa es plana, bordeada por un camino que une pequeños asentamientos como Caleta Rosario, Caleta Jorquera, Puerto Nuevo, Onaisin, Estancia La Florida, Villa Cameron y Timaukel, entre otros que se me van en este momento.

“Como no ofrece anclaje ni refugio, ni ninguna otra ventaja para el navegante, la hemos llamado Bahía Inútil.

Estaba demasiado expuesta a los vientos dominantes para permitir que nuestro aterrizaje examinara el país y sus producciones, o para comunicarse con los indios; y como no había muchas posibilidades de encontrar algo de carácter novedoso, no perdimos tiempo en retirarnos de un lugar tan expuesto.”

Philip Parker King (1839). “Voyages of the Adventure and Beagle”

Recomiendo hacer el recorrido en un día laboral, ya que así será posible visitar alguna de las estancias ovejeras y, con suerte, ver el proceso de esquila ovina y el enfardado de la lana que producen estos animales. Es un lugar muy aislado (denominado Zona Extrema) que conserva esta forma de explotación económica desde finales del siglo XIX.

Avanzando, nos encontramos con el Parque Pingüino Rey, que atiende de Martes a Domingo de 11 a 18 horas, pero el último grupo en ingresar solo lo puede hacer hasta las 17:30 horas. Este parque privado, tiene su origen en una colonia de pingüinos Rey (Aptenodytes patagonicus) que llegó al lugar en 2010. Al año siguiente abrió sus puertas con algunas de estas aves y en 2013 nacieron los primeros ejemplares.

Hay senderos y miradores desde donde se puede apreciar, a cierta distancia, la colonia de esta especie ubicada más al norte del mundo. Sí, porque antes de ese año, para poder ver a estos pingüinos se debía ir a las islas Malvinas, Georgias del Sur o la Antártida. ¿Algo más que llame la atención? Sí, el pingüino Rey es el segundo de mayor tamaño, solo superado por el Emperador ¿Otra cosa? Su color no es solo blanco y negro… Y no solo pingüinos hay aquí, ya que este lugar también es un sitio de valor arqueológico en que se han encontrado vestigios de hasta 9.500 años de antigüedad, en el sitio denominado Marazzi, que es el río que desemboca en Bahía Inútil y junto al cual anidan los pingüinos. El precio de la entrada al parque puede parecer excesivo, pero creo que vale la pena para vivir esta experiencia por un rato.

Los agradables vientos son casi permanentes, a ratos se transforman en un ventarrón que quizás unas horas más tarde hará que casi no puedas mantenerte en pie; probablemente en tu lugar de origen esto no ocurra con mucha frecuencia… Disfrútalo!

El último destino tiene algo de personal contradicción: Villa Cameron, capital de la comuna de Timaukel. Esta es la zona que habitaron los selk’nam, ese pueblo que sobreivivía cazando guanacos en las praderas de esta gran isla y que hoy ya no existe. Es un lugar casi despoblado, con pocos habitantes que viven lejos unos de otros. Es bonito, por lo menos a mí me gustan estos lugares medio solitarios.

Timaukel es el nombre de la principal divinidad de los selk’nam y significa “Gran Hacedor”. El nombre de la villa fue puesto en honor al neozelandés Alexander Allan Cameron, (y aquí viene el sentimiento contradictorio) quien fuera declarado reo y sindicado como uno de los principales responsables del exterminio selk’nam entre fines del siglo XIX y comienzos del XX. En 1904, se cerró el juicio, sin culpables y tanto Cameron como otros inculpados fueron absueltos… Y así, la capital de la comuna lleva por nombre el de uno de los responsables de eliminar a la población aborigen de esa misma zona. Todo muy bonito, pero este recorrido termina con un sabor agridulce. Esto me hace pensar en que mientras más ignoremos la historia, estamos condenados a cometer errores fatales y vergonzosos, una y otra vez.

Igual, si pasas por Tierra del Fuego, no lo dejes de visitar, ya que está en el camino al Parque Karukinka: Otro espectáculo natural imperdible de la isla.

¡Nos vemos!