Amanda Labarca Huberston

Amanda Labarca Huberston

marzo 2019 0 Por Huellas

Nació en Santiago el 5 de diciembre de 1886, con el nombre de Amanda Pinto Sepúlveda, y murió en la misma ciudad el 2 de enero de 1975. Los apellidos Labarca Huberston son los de su esposo, que adoptó como propios por problemas familiares.

Estudió en varios establecimientos educacionales capitalinos, pero concluyó su formación en el liceo de Isabel Lebrún de Pinochet. En 1903 ingresó al Instituto Pedagógico, recibiéndose en 1905, a los 19 años, como profesora de castellano. Al año siguiente contrajo matrimonio con Guillermo Labarca y en 1910 inició su perfeccionamiento pedagógico en la Universidad de Columbia (Estados Unidos), el que luego continuó en La Sorbona, Francia. Volvió a los Estados Unidos en 1918, comisionada por el gobierno chileno para estudiar la estructura y organización del sistema escolar de ese país.

En 1922, fue nombrada profesora de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile, siendo la primera mujer en integrarse, como docente, a esa institución. Durante el primer gobierno de Ibáñez, su marido, opositor al régimen, debió partir al exilio. En 1931, las nuevas autoridades la nombraron directora general de Educación, cargo desde el cual impulsó varios proyectos, entre ellos, la creación del Liceo Experimental Manuel de Salas.

También integró el Consejo Universitario, máximo cuerpo colegiado de gobierno de la Universidad de Chile, como representante del presidente de la República y, desde ahí, dio vida a las célebres Escuelas de Temporada y trabajó arduamente en la Comisión Chilena de Cooperación Intelectual.

Amanda Labarca no solo fue una connotada educadora, sino que también una destacada feminista y participó en diversos movimientos que tenían como meta lograr la igualdad entre hombres y mujeres. En 1931, tuvo un cargo directivo en la Asociación de Mujeres Universitarias y, dos años después, formó parte del grupo organizador del Comité Nacional pro Derechos de la Mujer. En 1944, desempeñó un activo papel en el Primer Congreso Nacional de Mujeres, instancia en la que se organizó la Federación Chilena de Instituciones Femeninas, siendo elegida vicepresidenta. En 1961, fundó la Liga Cívica Femenina, y en 1967, ya con 84 años de edad, la Confederación de Organizaciones Femeninas. Además, fue diplomática y escritora. En 1946, el presidente González Videla la designó representante de Chile en la recién creada Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Respecto de sus escritos, es posible distinguir dos vertientes, una centrada en la educación y la otra en el rol de la mujer. En la primera se destacan sus estudios titulados Impresiones de Juventud (1909), La Educación Secundaria en los Estados Unidos (1919), Nuevas Orientaciones de la Enseñanza (1927) y La Evolución de la Segunda Enseñanza (1938). En la segunda, destaca especialmente su trabajo de incorporación a la Academia Chilena de Ciencias Sociales, Políticas y Morales, titulado Una Mujer enjuicia su Tiempo, de 1969.

Sin duda, fue una mujer intelectual y sobresalió en cada una de las labores que emprendió, ya sea en el ámbito de la docencia universitaria o en sus funciones administrativas en los diversos cargos que desempeñó.